
Tal vez por falta de tiempo, tal vez por falta de inspiración o de querer hablar o más bien de escribir (en este caso) sobre un tema en especial.
Desde el 23 de Febrero pasé a ser un egresado más en las filas del país. Un egresado con muchos sueños y ganas de comerse al mundo. Un ingeniero electrónico que anhela y sueña en grande, siempre queriendo alcanzar los más grandes y difíciles objetivos. Un joven de 22 años que busca la felicidad en grandes cosas pequeñas.
No sé que esté pasando con los jóvenes de mi edad que, se conforman con cierto tipo de empleos, o que al sentirse seguros dentro de uno de ellos, se estancan por los siglos de los siglos allí.
Somos tan pocos jóvenes los que deseamos y queremos emprender, hacer cosas diferentes, cosas que no muchos están haciendo y que pocos hemos detectado que es necesario hacerlas para alcanzar todo eso que deseamos.
Creo que muchos estamos en peligro de caer en la costumbre y en lo tradicional que todo mundo nos dice: consigue un buen trabajo, ahorra, cásate, ten hijos y dile adiós a tu vida, pues cambiarás tus mejores años por trabajo.
Me ha caído el veinte de que no quiero llegar a mis treinta años batallando para comprar un cajón de casa, buscando un crédito o viendo dónde rentar. Deseo esa libertad financiera que sé, está a la vuelta de la esquina, todo lo que uno tiene que hacer es ir contra corriente, decir que sí se puede cuando todos te dicen no, es tal vez, renunciar a muchas cosas que amamos y que nos están amarrando o como dicen cortando las alas.
Nunca dejemos que nos dejen sin esas alas, porque con ellas es cómo podremos volar y ver nuestro camino recorrido desde las alturas, viendo al horizonte para crear siempre, nuevos caminos.
Yo los invito a reflexionar sobre su vida, su profesión y hacerse esta pregunta:
¿Qué onda con mi vida, voy bien o me regreso?
Por cierto, les recomiendo http://tuformuladelexito.com/ me hizo pensar muchas cosas.