
Conocí a la Gloria en una época de mi vida, en la que todo tenía salida.
Poco a poco la fui conociendo.
Poco a poco me fue sacudiendo.
Jamás había conocido dicha sensación,
era como pensar la misma canción.
Tanta sintonía era como de risa,
y sin pensar se convirtió en mi amiga de prisa.
El tiempo pasó y la Gloria seguía conmigo,
era mi cómplice y yo su mejor amigo.
La vida nos llevó por diferentes caminos,
más no nos separó por ningún motivo.
De pronto ella no quería ser Gloria ya más,
me confesó que deseaba a alguien a quién amar.
La Gloria y el Orgullo se conocen,
es gracias a mí que se desposen.
Pronto ella se enamoró,
y de su mejor amigo se olvidó.
El tiempo de amistad fue en vano,
La Gloria y el Orgullo cumplieron un año.
Yo acudía a la Gloria hasta por un consejo,
ahora ella era fría y yo perplejo.
Me dolió perder esa gloria que tenía,
pero aprendí que ella ya no me quería.
Hoy en día no busco Gloria ni nada más.
Estoy contento con toda mi Paz.
Ella me conforta y me da su calor.
Y yo le entregué todo mi amor.